China habría comenzado a ceder ante la presión de Estados Unidos relacionada con las sanciones al petróleo iraní, en lo que analistas consideran una importante victoria diplomática y económica para la estrategia impulsada por el presidente Donald Trump.
Según un reporte de Bloomberg, el organismo regulador financiero chino ordenó discretamente a importantes bancos detener nuevos préstamos dirigidos a refinerías vinculadas al crudo iraní sancionado, incluyendo la gigantesca instalación de Hengli Petrochemical en Dalian.
La medida surge apenas ocho días antes de la esperada cumbre entre Trump y el presidente chino Xi Jinping, programada para los días 14 y 15 de mayo.
Mientras públicamente el Ministerio de Comercio de China mantiene un discurso firme y llama a desafiar las sanciones estadounidenses, detrás de escena las entidades bancarias chinas estarían alineándose con las exigencias de Washington para evitar riesgos financieros y comerciales.
Analistas consideran que esta estrategia refleja un doble discurso pragmático por parte de Beijing: mantener una postura desafiante de cara a la opinión pública interna, mientras toma medidas concretas para proteger su economía y evitar confrontaciones mayores con Estados Unidos.
La decisión también impactaría directamente las exportaciones petroleras de Irán, limitando el financiamiento de envíos de crudo y reduciendo una importante fuente de ingresos para el gobierno iraní en medio de crecientes tensiones en la región del Estrecho de Ormuz.
El informe señala además que Trump habría pausado algunos elementos del denominado “Project Freedom” luego de reservas expresadas por Arabia Saudita, manteniendo presión económica sobre Irán sin aumentar innecesariamente el riesgo de un conflicto mayor.
Hasta el momento, las autoridades chinas no han emitido declaraciones oficiales confirmando las restricciones financieras reportadas.





