El paso peatonal fue construido junto con el elevado de la autopista Duarte, frente a la PUCMM, pero durante aproximadamente 30 años permaneció como un simple paso subterráneo, sin las condiciones necesarias para convertirse en un corredor seguro y funcional para los peatones.
Concebido hace más de tres décadas como una alternativa para facilitar el cruce seguro de peatones bajo la autopista Duarte, el hoy Túnel Peatonal Cultural Danilo de los Santos continúa siendo una vía de acceso utilizada diariamente por cientos de estudiantes de la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra (PUCMM). Sin embargo, el deterioro de sus instalaciones, la falta de iluminación y el abandono de gran parte de su infraestructura han provocado que muchos usuarios teman recorrerlo, sobre todo durante las noches.
El paso peatonal fue construido junto con el elevado de la autopista Duarte, frente a la PUCMM, pero durante aproximadamente 30 años permaneció como un simple paso subterráneo, sin las condiciones necesarias para convertirse en un corredor seguro y funcional para los peatones.
No fue hasta la gestión municipal de Abel Martínez que la Alcaldía de Santiago decidió rescatar el espacio. La intervención culminó con la inauguración del Túnel Peatonal Cultural Danilo de los Santos, el 31 de enero de 2019, con el propósito de convertirlo no solo en un paso peatonal, sino también en un corredor cultural y comercial.
El proyecto contemplaba iluminación, cámaras de vigilancia, presencia de la Policía Municipal, murales artísticos, baños y alrededor de 13 módulos comerciales, destinados a albergar librerías, papelerías, cafeterías, centros de copiado, tiendas de artesanía y otros negocios dirigidos principalmente a la comunidad universitaria. No obstante, varios de esos espacios nunca llegaron a habilitarse y, con el paso de los años, el lugar volvió a presentar signos de abandono.
Mientras periodistas del Listín diario se encontraban realizando un recorrido por el túnel, Harold Barrientos, estudiante de la PUCMM, se encontraba pasando por esta vía subterránea, el joven explicó que utiliza el túnel entre cuatro y cinco días a la semana para trasladarse entre la universidad, la avenida y el sector donde reside.
“Por la noche es muy peligroso porque no hay luces. Uno no sabe si hay alguien o qué está pasando adentro”, expresó.
El estudiante señaló que, aunque continúa utilizando el paso porque cruzar la autopista representa un riesgo aún mayor, considera urgente una intervención de las autoridades.
“Necesita una remodelación general. Está muy abandonado, no hay luces y es peligroso”, manifestó.
Sandro Rodríguez, quien trabaja en las inmediaciones del túnel aseguró que recientemente varios regidores realizaron una visita de inspección al lugar para dar seguimiento a la situación. Indicó además que lleva más de ocho años laborando en la zona y que, aunque el túnel funciona como paso peatonal, el proyecto original nunca llegó a completarse en su totalidad, ya que los módulos comerciales permanecen sin operar.
“Los locales nunca se terminaron ni comenzaron a funcionar”, afirmó Rodríguez.
Otra estudiante contó que, por curiosidad, decidió recorrer el túnel acompañada por un encargado de seguridad. Sin embargo, dijo que encontró un espacio deteriorado y con un fuerte olor.
“Después de verlo, me daría miedo pasar por ahí sola”, comentó.
Otro universitario explicó que el temor ha llevado a muchos estudiantes a evitar el túnel cuando transitan solos.
“Cuando uno va solo, muchos prefieren cruzar por arriba, aunque sea más peligroso por el tránsito. Normalmente utilizan el túnel cuando van en grupo”, sostuvo.
Una estudiante también expresó que el estado del lugar afecta la tranquilidad de quienes deben utilizarlo para desplazarse.
“Nos sentimos muy mal porque a veces tenemos que pasar por ahí. Da miedo porque está solo y no hay nada. Yo no me imaginaría cruzando por ahí de noche”, dijo.
Aunque durante el día el túnel continúa siendo utilizado por una gran cantidad de estudiantes, trabajadores y residentes de los sectores cercanos, quienes lo recorren coinciden en que el espacio necesita mantenimiento, mejor iluminación y mayor vigilancia para cumplir con el propósito para el que fue concebido: ofrecer un paso seguro para miles de peatones que diariamente cruzan la autopista Duarte además de un espacio cultural y comercial.