Puerto Rico.– La sequía extrema en Puerto Rico casi duplicó su extensión en apenas una semana y actualmente afecta el 33.31 % del territorio, de acuerdo con la actualización del Monitor de Sequía de Estados Unidos publicada este jueves.
Los datos muestran un deterioro de las condiciones en diferentes zonas de la isla, principalmente en el este, sur y suroeste. El escenario coincide con niveles bajos en los caudales y medidas de racionamiento del servicio de agua en algunas comunidades.
La categoría de sequía extrema, identificada como D3, experimentó el mayor cambio durante la última semana. Pasó de abarcar el 17.02 % del territorio puertorriqueño al 33.31 %, para un incremento de 16.29 puntos porcentuales.
El avance de la sequía extrema en Puerto Rico significa que cerca de una tercera parte del territorio se encuentra actualmente dentro de la clasificación de mayor intensidad registrada en la isla.
Más del 82 % presenta algún grado de sequedad
Al considerar todas las clasificaciones, el 82.91 % de Puerto Rico presenta algún nivel de sequedad o sequía. Una semana antes, esa proporción se situaba en 78.27 %.
Según los datos más recientes, el 9.52 % del territorio se encuentra bajo condiciones atípicamente secas, identificadas como D0. Otro 10.52 % está clasificado bajo sequía moderada o D1, mientras que el 29.55 % permanece en sequía severa o D2. A esas categorías se suma el 33.31 % correspondiente a la sequía extrema o D3.
El Monitor de Sequía también reportó la persistencia de las condiciones de sequía en Puerto Rico y niveles mínimos históricos de caudal.
Municipios completamente bajo sequía extrema
Vieques, Culebra, Guánica, Santa Isabel, Humacao, Las Piedras, Juncos, Naguabo, Ceiba, Gurabo, Fajardo y Luquillo tienen actualmente la totalidad de sus territorios clasificados bajo sequía extrema.
La categoría D3 también se extiende por sectores de Cabo Rojo, Lajas, Yauco, Guayanilla, Peñuelas, Ponce, Juana Díaz, Villalba, Coamo, Salinas, Yabucoa, San Lorenzo, Caguas, Trujillo Alto, San Juan, Carolina y Canóvanas.
La falta de precipitaciones durante los últimos meses figura entre los factores que han contribuido al avance de las condiciones de sequía en la isla.
Sequía severa disminuye mientras avanza la D3
La superficie clasificada bajo sequía severa o D2 disminuyó 7.36 puntos porcentuales. Esta categoría pasó del 36.91 % registrado la semana anterior al 29.55 % en la actualización más reciente.
Sin embargo, esa reducción no representa necesariamente una recuperación, debido a que parte de las zonas que anteriormente estaban bajo D2 pasaron a la categoría D3, correspondiente a la sequía extrema en Puerto Rico.
Las condiciones de sequía severa pueden provocar retrasos en las labores de siembra y menor disponibilidad de heno. Los productores ganaderos también pueden necesitar alimentación suplementaria para sus animales.
En esta clasificación pueden presentarse, además, señales de estrés en árboles y otras plantas, junto con la aplicación de medidas adicionales para conservar agua o administrar su disponibilidad.
Disminuye el territorio bajo sequía moderada
La sequía moderada o D1 registró igualmente una reducción durante la última semana. La proporción del territorio bajo esta categoría bajó del 18.25 % al 10.52 %, equivalente a una disminución de 7.73 puntos porcentuales.
Este nivel de sequía puede afectar los cultivos, incrementar la necesidad de conservar agua y elevar el riesgo de incendios forestales. También puede estar acompañado por descensos en los niveles de embalses, lagos, ríos y quebradas.
En contraste, las áreas clasificadas como atípicamente secas o D0 aumentaron del 6.09 % al 9.52 %, una diferencia de 3.43 puntos porcentuales en una semana, y esta clasificación puede estar relacionada con caudales de ríos y quebradas inferiores a los niveles habituales.
Posibles efectos de la sequía extrema
La clasificación D3 puede generar consecuencias para la agricultura, la ganadería y el abastecimiento de agua. Entre los posibles efectos se encuentran pérdidas de cultivos, reducción de alimentos disponibles para el ganado y disminución de los acuíferos.
Estas condiciones también pueden derivar en modificaciones de las actividades cotidianas, cambios de horarios escolares, interrupciones en establecimientos comerciales y deterioro de la calidad del agua.
La actualización semanal confirma que, pese a las reducciones porcentuales observadas en las categorías moderada y severa, la sequía extrema en Puerto Rico continúa extendiéndose, mientras más de ocho de cada diez partes del territorio permanecen bajo alguna clasificación de sequedad o sequía.