DUBÁI.– La intensificación de los enfrentamientos en Yemen y las crecientes tensiones entre Irán, Estados Unidos y sus aliados del Golfo están poniendo bajo presión algunas de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo, aumentando la preocupación por el suministro energético y el comercio internacional.
El escenario se ha complicado por el avance de los rebeldes hutíes, respaldados por Irán, sobre posiciones estratégicas de la costa yemení del mar Rojo. El grupo ha logrado ampliar su presencia en torno al estrecho de Bab el-Mandeb, una de las principales vías de navegación que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén y el océano Índico.
La importancia de Bab el-Mandeb ha aumentado ante las dificultades que enfrenta el tránsito por el estrecho de Ormuz. El control o interrupción simultánea de ambas rutas podría tener consecuencias significativas para el movimiento internacional de petróleo, gas y mercancías.
La situación se agravó después de que los hutíes capturaran la ciudad portuaria de Moca y varias posiciones estratégicas próximas a Bab el-Mandeb. Las fuerzas gubernamentales de Yemen han anunciado su intención de reforzar sus operaciones para recuperar los territorios perdidos.
Al mismo tiempo, los hutíes han intensificado sus acciones contra Arabia Saudita, incluyendo ataques dirigidos a objetivos militares y relacionados con la infraestructura energética. Estas operaciones incrementan la presión sobre Riad, que ha utilizado las rutas del mar Rojo como alternativa para sus exportaciones petroleras.
Otro elemento de preocupación es la situación del oleoducto Este-Oeste de Arabia Saudita, una infraestructura fundamental para trasladar crudo desde la región del Golfo hacia terminales ubicadas en el mar Rojo. Los ataques contra esta instalación han reducido temporalmente otra de las alternativas disponibles para evitar el estrecho de Ormuz.
La combinación de estos acontecimientos ya está repercutiendo en los mercados internacionales. El petróleo Brent superó este lunes los 107 dólares por barril, mientras aumentan también los costos asociados al transporte marítimo de crudo.
La crisis adquiere además una dimensión geopolítica. El fortalecimiento de los hutíes alrededor de Bab el-Mandeb podría proporcionar a Irán una mayor capacidad de presión en medio de su confrontación con Estados Unidos, debido a la importancia estratégica de las rutas energéticas que rodean la península arábiga.
Los países del Golfo han intentado impulsar conversaciones diplomáticas con Teherán para encontrar mecanismos que permitan garantizar la navegación, aunque una reunión prevista en Omán para discutir la situación del estrecho de Ormuz fue pospuesta ante las diferencias existentes entre las partes.
Mientras continúan los esfuerzos diplomáticos, la escalada militar amenaza con ampliar las consecuencias económicas del conflicto. Una interrupción prolongada de estas rutas podría provocar nuevos aumentos en los precios del petróleo, mayores costos de transporte y presiones inflacionarias en distintas economías.
La situación también profundiza la crisis humanitaria en Yemen. Más de 80,000 personas han sido desplazadas desde comienzos de septiembre debido al recrudecimiento de los combates, mientras persiste el temor de que el país vuelva a sumergirse en una etapa de guerra civil de gran intensidad.
El desarrollo de los acontecimientos en Ormuz y Bab el-Mandeb será determinante para los mercados energéticos internacionales, debido a que ambos pasos constituyen puntos estratégicos para el abastecimiento mundial de hidrocarburos.