Por Juan Isidro Escolástico
El país de la mil maravillas… Aquí no valen modificaciones de leyes, ni discursos bonitos en tarima, cuando las autoridades siguen siendo corruptas y poco empáticas.
Tal es el caso de la joven que mató a otra, supuestamente su amiga, en plena calle. Todo apunta a un conflicto sentimental, donde hasta el esposo de la víctima podría estar involucrado. Hoy, la agresora fue dejada en libertad. ¿La razón? Está embarazada.
Pero no, no es solo eso. Es que ya nos sabemos el libreto. Las autoridades lo montan como un show mediático: te venden justicia en la prensa, te sacan declaraciones, te hacen el cuento… y cuando las cámaras se apagan, hacen lo que les da la gana.
Mientras tanto, una familia llora, una madre entierra a su hija, y nosotros como sociedad vemos cómo **la vida de una mujer vale menos que una excusa legal**.
¿Hasta cuándo será el embarazo una excusa para no enfrentar consecuencias? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que los jueces jueguen con el dolor ajeno?
Esto no es empatía.
Esto es impunidad.





