Por Javier Genao
Dajabón, – El miedo se ha convertido en un visitante permanente en las calles de Dajabón. Cada día, hombres y mujeres en condición de indigencia, Haitianos y dominicanos muchos de ellos con evidentes problemas de salud mental, deambulan consumiendo drogas a plena luz del día, frente a la mirada impotente de niños y adultos.
El doctor Miguel Cruz, alarmado por la creciente crisis, lanzó un llamado desesperado a las autoridades provinciales para que tomen cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde.
“Es indignante y doloroso ver cómo se está perdiendo la tranquilidad de nuestro pueblo. Estos individuos fuman y consumen drogas frente a los niños, como si fuera normal. Si existen autoridades, deben actuar ya, porque la situación es insostenible”, denunció con firmeza.
Los testimonios de los moradores pintan un panorama desolador. María Torres, madre de dos niños de primaria, cuenta con angustia:
“Mis hijos ya no quieren ir solos a la escuela. Dicen que sienten miedo porque en la esquina siempre hay hombres fumando cosas raras. ¿Qué futuro le estamos dando a nuestros hijos si lo primero que ven al salir de casa es la droga?”
Por su parte, José Ramírez, comerciante de la zona fronteriza, expresó que su clientela ha disminuido:
“La gente ya no quiere venir al mercado como antes, porque dicen que sienten inseguridad. Muchos de esos indigentes se ponen violentos y nadie sabe cómo reaccionarán. Esto nos está matando poco a poco”.
Mientras tanto, los jóvenes de la comunidad sienten que están perdiendo espacios seguros para compartir. “Antes jugábamos en la cancha, ahora nos da miedo porque siempre aparece alguien drogado rondando”, confesó Luis, de 17 años.
La comunidad acusa a las autoridades de ignorar un problema que crece cada día más y que podría transformarse en una tragedia colectiva. “No queremos que mañana sea noticia una desgracia para que entonces vengan a reaccionar. Queremos soluciones ahora”, advirtieron líderes comunitarios.
El clamor es unánime
acciones urgentes de seguridad, programas de salud mental y planes de rehabilitación, que devuelvan la tranquilidad a un pueblo que se siente abandonado a su suerte.





