Por Frank Valenzuela
En Manzanillo, República Dominicana, el consorcio Manzanillo Gas & Power ha provocado una grave crisis ambiental y social tras deforestar más de 500,000 metros cuadrados de bosque seco costero sin realizar previamente estudios de impacto ambiental ni consultar a las comunidades locales. La tala destruyó un ecosistema clave conocido como el “bosque de miel”, base de la apicultura tradicional de la zona, afectando directamente a generaciones de productores.
El consorcio está integrado por poderosas empresas nacionales e internacionales, entre ellas Haina Investment Company, Shell Gas & Power Development y ENERLA, con respaldo financiero de bancos internacionales. Según denuncias de CEBAMDER, estas empresas actuaron con impunidad, iniciando obras sin cumplir la no...
Por Frank Valenzuela
En Manzanillo, República Dominicana, el consorcio Manzanillo Gas & Power ha provocado una grave crisis ambiental y social tras deforestar más de 500,000 metros cuadrados de bosque seco costero sin realizar previamente estudios de impacto ambiental ni consultar a las comunidades locales. La tala destruyó un ecosistema clave conocido como el “bosque de miel”, base de la apicultura tradicional de la zona, afectando directamente a generaciones de productores.
El consorcio está integrado por poderosas empresas nacionales e internacionales, entre ellas Haina Investment Company, Shell Gas & Power Development y ENERLA, con respaldo financiero de bancos internacionales. Según denuncias de CEBAMDER, estas empresas actuaron con impunidad, iniciando obras sin cumplir la normativa ambiental y social.
La devastación del bosque seco eliminó plantas melíferas esenciales para las abejas, lo que provocó un colapso de más del 75 % en la producción de miel, afectando a más de 15 apicultores y dejando a decenas de familias sin su principal sustento. Antes del proyecto, la apicultura generaba alrededor de 20 toneladas de miel anuales y más de 12 millones de pesos en ingresos, con exportaciones a Estados Unidos.
Aunque se anunció un Plan de Restablecimiento de Medios de Vida, este no se ha implementado. Las reuniones, visitas técnicas y promesas de reforestación, apoyo económico y compensación no se han traducido en acciones concretas. Peor aún, el consorcio habría propuesto indemnizar solo a dos apicultores, dejando al resto sin compensación ni alternativas.
El impacto va más allá de la apicultura: también están en riesgo la pesca artesanal, el ecoturismo y los manglares cercanos, incluyendo áreas protegidas de importancia internacional como el Parque Nacional Manglares de Estero Balsa, sitio Ramsar.
Ante el silencio empresarial y la falta de respuesta estatal, los apicultores y CEBAMDER han elevado denuncias a autoridades nacionales, al presidente de la República y a organismos internacionales, exigiendo sanciones, auditorías independientes, restauración ambiental y justicia social. La comunidad advierte que Manzanillo enfrenta la amenaza de convertirse en un enclave industrial que sacrifica su biodiversidad y su forma de vida en nombre de un desarrollo energético mal entendido.