El también presidente del Consejo del Poder Judicial sostuvo que la legitimidad de un juez no nace de la popularidad, sino de la coherencia entre lo que cree y lo que hace.
El presidente de la Suprema Corte de Justicia, Luis Henry Molina, encabezó el acto de bienvenida a un nuevo grupo de aspirantes a jueces de paz, a quienes instó a asumir la función judicial con ética, coherencia y la valentía de no conformarse con el estado actual de las cosas.
El también presidente del Consejo del Poder Judicial sostuvo que la legitimidad de un juez no nace de la popularidad, sino de la coherencia entre lo que cree y lo que hace.
“Cada expediente que llegue a sus manos no debe ser visto como un número, sino como una historia humana y una expectativa de derecho”, acotó Molina.
Citando la famosa campaña publicitaria de Apple que celebraba a los “locos e inconformes” como Gandhi y Einstein, Molina comparó la decisión de ser juez en los tiempos actuales con una forma de “locura” necesaria.
El magistrado enfatizó que la justicia del futuro, proyectada hacia el año 2034, no solo depende de estructuras modernas y procesos digitales, sino fundamentalmente de la “solvencia ética a toda prueba” de los juzgadores.
Recordó a los ingresados que la Escuela de la Judicatura es un lugar donde, además de aprender derecho, se forma el carácter, se aprende a decidir y se toma conciencia del poder que implica juzgar.
“Aprendan haciendo y reflexionando. Sean conscientes del poder que ejercen al juzgar. Lean la realidad antes de aplicar la norma. Vivan la Constitución cada día; elijan la ética, incluso cuando cueste. Escuchen antes de decidir; no normalicen la mora judicial, usen los medios y herramientas para servir mejor. Nunca dejen de formarse y, por último, tengan el coraje de ser distintos, de transformar la realidad desde la justicia”, aconsejó el magistrado.
Durante un discurso marcado por un tono humano y cercano, Molina comenzó aclarando, entre risas, que una afección ocular (un orzuelo) que padece desde hace días no debía alarmar a los presentes.
“No es que me esté durmiendo ni que me esté dando un ACV; es un orzuelo que se ha prolongado”, explicó para disipar cualquier preocupación sobre su salud antes de entrar en materia institucional.
A la actividad asistieron jueces de la Suprema Corte de Justicia, miembros del Consejo del Poder Judicial, del Consejo Directivo de la ENJ, de la Comisión Académica, docentes, funcionarios judiciales, decanos de las escuelas de derecho e integrantes de la comunidad jurídica.
Justicia en avance
La transformación de la justicia dominicana en 2026 se manifiesta como un proceso de modernización profunda que ha pasado de las promesas a resultados tangibles.
Bajo el lema de “Justicia al Día” y el nuevo plan estratégico “Justicia del Futuro 2034”, el sistema judicial presenta avances en tres ejes principales.
1. Eliminación de la “Mora Judicial”: La manifestación más clara es la reducción drástica de los retrasos procesales.
Mora Cero: Al cierre de 2025 y principios de 2026, el Poder Judicial logró eliminar expedientes acumulados durante más de 40 años (algunos databan de 1982).
Eficiencia operativa: El 87% de los tribunales del país se encuentran actualmente al día. En la Suprema Corte de Justicia, el 90% de los casos se resuelven en un plazo menor a un año.
Se ha fomentado una cultura de acuerdos; en algunas jurisdicciones (como Hermanas Mirabal), los casos resueltos por mediación pasaron del 13% al 75%.
2. Digitalización y Justicia Abierta
La justicia ha dejado de ser exclusivamente de papel y presencia física para convertirse en un ecosistema digital.
Ley 339-22: Gracias a esta legislación, el uso de medios digitales es la norma. Los usuarios pueden depositar documentos, consultar expedientes electrónicos y asistir a audiencias virtuales (excepto en materia penal).
3. Portal de Acceso Digital: Funciona como una ventanilla única para abogados y ciudadanos, reduciendo costos de traslado y tiempos de espera.
4. Transparencia Total: El Poder Judicial ha alcanzado una puntuación de 100 puntos en los índices de transparencia que mide la Dirección General de Ética e Integridad Gubernamental (DIGEIG).





