El presidente Trump envía un mensaje contundente al liderazgo iraní: se acabó la tolerancia.
El Comando Central de Estados Unidos confirmó que aplicará un bloqueo marítimo total a todos los barcos que entren o salgan de puertos iraníes a partir del lunes 13 de abril a las 10:00 de la mañana, hora del Este. La medida abarcaría todas las embarcaciones, sin importar su nacionalidad, y se enfocaría en instalaciones iraníes ubicadas en el Golfo Arábigo y el Golfo de Omán.
No se trata de un cierre total del estrecho de Ormuz. El tráfico comercial hacia y desde puertos no iraníes podría continuar circulando libremente. El objetivo, según esta versión, es limitar la capacidad de Irán para exportar petróleo e importar suministros, manteniendo abiertas las rutas energéticas globales.
La decisión surge luego de que extensas conversaciones de paz en Pakistán terminaran sin acuerdo. Irán habría utilizado su influencia sobre esta vía marítima estratégica como mecanismo de presión, afectando indirectamente el suministro mundial de petróleo.
Estados Unidos ya tendría desplegados dos portaaviones, destructores con misiles guiados y unidades especializadas en limpieza de minas, listos para respaldar la operación. La estrategia busca ejercer máxima presión con precisión militar para llevar al régimen iraní a negociar bajo condiciones estadounidenses.
Los mercados internacionales observan con preocupación esta escalada, ante la posibilidad de un aumento en los precios del petróleo.
El tiempo corre y la presión aumenta mientras se desarrolla una nueva fase de tensión en una de las zonas más sensibles del comercio energético mundial.





